No pierdas una parte de ti mismo por culpa de tu trabajo
Cuando el trabajo te empuja a convertirte en alguien que no reconoces, recuerda: ningún proyecto vale la pena perder una parte de ti mismo —aquí cuento cómo aprendí a sobrevivir.
En algún momento de tu carrera, si te importa lo suficiente tu trabajo, te toparás con un proyecto o un cliente que pondrá a prueba todo lo que representas como ser humano. Yo he estado ahí, y quiero hablar de ello.
Cuando el proyecto te rompe
Puede ser la forma en que te tratan, cómo se está gestionando el proyecto, la cantidad de trabajo, o la manera en que tratan a quienes te rodean. Sea lo que sea, tu experiencia diaria choca con algunos de los valores más importantes que aprecias. Y cuando lo atraviesas, la lucha pesa mucho en tu alma.
Recuerdo un proyecto —no voy a nombrar al cliente, obviamente— donde la presión fue implacable durante meses. El alcance no dejaba de crecer, los plazos no dejaban de acortarse, y el feedback nunca era constructivo, solo punitivo. Me vi cambiar. Me volví brusco con mi equipo. Empecé a revisar el correo a cualquier hora. Dejé de hacer ejercicio. Dejé de llamar a los amigos. Mi mujer se dio cuenta antes que yo: me dijo que ya no era la misma persona que había sido seis meses antes.
Eso me asustó más que cualquier feedback de cliente.
La trampa del triángulo dramático
Existe un concepto llamado el triángulo dramático de Karpman —desarrollado por Steve Karpman— que describe tres roles en los que las personas caen bajo estrés: el Perseguidor, la Víctima y el Salvador. Me he visto a mí mismo y a otros pasar por los tres durante proyectos difíciles.
Como Perseguidor, te conviertes en un maniaco del control. Eres hipercrítico. Siempre es culpa de otro. Microgestiones y señalas con el dedo.
Como Víctima, te sientes impotente. Culpas a las circunstancias, al cliente, a tu organización por haberte puesto en esta situación.
Como Salvador, intentas arreglarlo todo y a todos, agotándote en el proceso porque no puedes decir que no.
La realidad que percibes empieza a divergir enormemente de lo que realmente es. Tengo que admitir que he desempeñado los tres roles en distintos momentos. Reconocer el patrón fue el primer paso para salir de él.
La dolorosa conciencia
Es más doloroso cuando todavía tienes suficiente conciencia para ver que estás perdiendo una parte de ti mismo. Sabes que te estás convirtiendo en alguien que no te gusta. Puedes sentirlo: el cinismo se va colando, la paciencia se evapora... pero el impulso del proyecto te sigue arrastrando.
Aquí está lo que quiero decir claramente: ningún proyecto y ningún cliente es tan importante como para que justifique perder una parte de ti mismo trabajando en él.
Pero supongo que ya lo sabes. La pregunta es cómo atraviesas la experiencia y sobrevives.
Lo que me ayudó
- Hacer ejercicio. Mucho más de lo habitual. Cuando las cosas estaban en su peor momento, salía a correr casi todos los días. Era lo único que me ayudaba a reiniciarme.
- Hablar con alguien. Tu pareja, tus amigos, cualquier persona fuera de la burbuja del trabajo. Te recuerdan que el trabajo es solo una parte de la vida, no toda.
- Pasar tiempo con la familia. También eres un ser humano, un hijo, un marido, un padre, un amigo. Cuando pasaba tiempo con Sophie, recordaba quién era fuera de la oficina.
- Ampliar la perspectiva. Siempre intento relacionar las experiencias difíciles con mis objetivos a largo plazo en la vida. ¿Cómo encaja esto en el panorama general? ¿Qué estoy aprendiendo que no podría aprender de otra manera?
- Asumir tus decisiones. Cada vez que quería dejarlo todo, la vocecita interior me recordaba: nadie me obligó a esto. Tomé mi propia decisión y ahora tengo que seguir adelante. Esa responsabilidad —por incómoda que sea— me daba una sensación de control.
La buena noticia
Si lo sobrevives y aprendes de ello, sales mucho más fuerte. Puede que no adquieras una habilidad técnica del proyecto, pero te conviertes en un mejor ser humano, una mejor versión de ti mismo. Y eso dura para siempre :)
También es posible que pierdas una parte de ti mismo y te conviertas en una versión de ti que no te gusta. La elección no siempre es obvia en el momento, pero siempre está ahí.
Me doy cuenta de que este post puede no resonar con muchos de vosotros, pero quizás sí con algunos. Si es así, espero que te ayude un poco. O al menos, saber que hay personas que pasaron por lo que estás viviendo ahora, y algunos de nosotros sobrevivimos para decir que todo va a estar bien :)
Un abrazo,
Chandler

